lunes, 3 de agosto de 2015

MONASTERIO DE PIEDRA, LA CUNA DEL CHOCOLATE EN EUROPA

La historia del cacao y del chocolate se disfruta leyendo y cuando se puede, visitando museos. Aunque fue Cristobal Colón quien "descubrió" el cacao para el Viejo Mundo, debemos a Hernán Cortés su introducción en Europa. El conquistador español reconoció el valor de la bebida energizante que tomaban los aztecas y los mayas y utilizó ese argumento para presentarlo al rey Carlos V. Una sola taza bastaba para que un guerrero se mantuviera en marcha todo el día. Pero esa bebida fría y de sabor amargo, con especias, no gustó. Hubo que esperar a variarla para que agradara más al paladar.

Fue Fray Jerónimo de Aguilar quien envió el cacao al Monasterio de Piedra de Nuévalos, en la provincia de Zaragoza, gracias a la ayuda de Hernán Cortés. 


Claustro del Monasterio de Piedra

La historia nos cuenta que Fray Jerónimo había ido a evangelizar al Nuevo Mundo. Su barco naufragó y él sobrevivió junto a otro español, Gonzalo Guerrero. Pasaron años en una aldea de Yucatán, años en los que ambos aprendieron la lengua maya. A diferencia de su compañero, Fray Jerónimo no llegó a integrarse del todo y fue esclavo del cacique de la zona. Hernán Cortés desembarcó en Cozumel y tuvo noticias de que cerca había españoles retenidos; compró su rescate aunque Guerrero prefirió quedarse, al haber formado una familia maya y adquirido poder entre los indígenas. Fray Jerónimo sirvió a partir de entonces de traductor a Cortés, junto con Doña Marina, que hablaba la lengua de los aztecas, el náhuatl. El traducía del maya, que también hablaba la amante de Cortés, La Malinche, al español. Fue un puente linguístico en México y también  un puente gastronómico.

Fray Jerónimo no regresó nunca a España pero envió unas semillas de cacao al abad del Monasterio de Piedra, Don Antonio de Álvaro, junto con la receta para preparar el chocolate y algunos ingredientes. Poco se imaginaría que hoy, las cocinas abovedadas de los monjes del Císter son parte de una escapada romántica y gastronómica al lugar donde por primera vez se elaboró chocolate en Europa.

Detalle de preparación del chocolate por parte de los monjes
Cocina del Monasterio de Piedra

A mí ya me sorprendió encontrarme dentro del Monasterio de Piedra un Museo de chocolate que explicaba la historia de uno de mis alimentos preferidos. Es pequeño pero no por su tamaño deja de ser informativo y tener su encanto. En 1534 se preparó allí por primera vez chocolate así que los monjes cistercienses fueron afortunados en degustarlo. Esa orden transmitió la receta, por lo que en algunos monasterios existe un lugar llamado chocolatería. Eran sabios estos religiosos, no solo por ser guardianes de los conocimientos y de la fe.         

Además del claustro, la sala capitular y otras dependencias de los monjes del Císter, (las celdas han sido transformadas en habitaciones de hotel) la visita incluye el Museo del vino de Calatayud, ubicado en la cilla monacal o almacén utilizado como despensa, también muy interesante. Quienes me conocen saben que disfruto tanto con el chocolate como con el vino y el medio ambiente.  Cuando estuve en la zona aproveché para pasear por el Parque natural, impresionante paraje por el modelado del río Piedra. Las cascadas y los saltos de agua, las grutas, los bosques de ribera, los pájaros... Es un lugar para estar rodeados de paz y naturaleza en el Monasterio de Piedra. En aquella ocasión, me alojé allí con motivo de una fiesta de dos aniversarios, con mucha gente, y durante un fin de semana. Que puedan combinarse mis aficiones es algo que aprecio mucho. El entorno favorece así que es una ocasión para volver. Historia, arte y naturaleza. 

Cascada La Caprichosa. (Foto Turismo de Zaragoza)

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